Reirse mejora la salud. Diferencias cerebrales entre hombres y mujeres ante el humor

Científicos revelaron que cuando el cerebro decodifica un chiste se otorga una pequeña recompensa liberando dopamina, lo que se somatiza en la risa. Tendencias • 6 Febrero 2012 – 8:15pm — EFE

El sentido del humor termina modificando el cerebro de forma positiva y además fortalece el cuerpo y es saludable, destacó hoy la catedrática de bioquímica y biología molecular Natalia López, participante en el XL Seminario de Centros Educativos de la Universidad de Navarra.

La catedrática, quien pronunció la conferencia titulada “Humor y cerebro feliz”, subrayó que el humor responde a un mecanismo cerebral “precioso”, que está siendo muy investigado por la neurociencia y que se origina en un área denominada “central de detección de errores”.

Al escuchar un chiste, el cerebro procesa el lenguaje y, cuando la historia toma un giro absurdo, la “central de errores”, una región situada entre los dos hemisferios, detecta el error y sincroniza lo lógico y lo ilógico de la narración, explicó López.

Al conseguir detectar el error, indicó la catedrática, el cerebro obtiene una “recompensa” a través de la liberación de dopamina, una hormona que genera una sensación de regocijo que se termina somatizando en una carcajada que, a su vez, fortalece el corazón y genera respuestas somáticas saludables.

López subrayó que el mecanismo cerebral del humor es muy complejo, pero es innato al ser humano.

“Es un mecanismo que se expresa de igual forma en todas las culturas, en todas las edades. La risa significa alegría y felicidad universalmente y en todas las épocas”, dijo.

Existen algunas diferencias entre el sentido del humor de hombres y mujeres, ya que la parte cognitiva del mismo es igual, pero no la parte emocional.

A los hombres, aseveró López, “lo que normalmente les hace soltar la carcajada es que algo sea absurdo”, mientras que las mujeres, “por su mecanismo de procesamiento de las emociones, que es mucho más intenso, necesitan que lo absurdo sea divertido; una cosa simplemente absurda no les hace gracia”.

También hay diferencias entre los adolescentes y los adultos: los primeros “tienen muy poco sentido del humor”, porque captar lo ilógico y lo absurdo “requiere una parte del lóbulo frontal que justamente madura muy tarde”.

Además, agregó, el sentido del humor necesita una buena gestión de las emociones, pero los adolescentes tienden a procesar éstas de una manera desproporcionada, porque “esperan muchísima recompensa de cosas que no son para tanto”.

Esta tendencia hace que los adolescentes en general tengan menos sentido del humor, porque “es más difícil que capten bien la somatización de las emociones, que vean en una cara lo que está pasando”.

La catedrática hizo especial hincapié en la importancia del sentido del humor en la sociabilidad, porque “la risa es convivencia”.

“Las personas que nos hacen reír nos hacen felices no tanto porque nos hacen pasar un buen rato, sino porque en el fondo, cuando nos reímos, aunque las cosas estén muy negras, todo se relativiza un poco y eso nos fortalece mucho el cuerpo también”, concluyó.

El Cerebro Feliz. La risa y el sentido del humor. ¿Se ríen más los hombres que las mujeres?

La Universidad de Navarra ha emprendido un proyecto divulgativo para analizar, resumir y comunicar qué dice la ciencia sobre el cerebro. En este vídeo se analizan la risa y el sentido del humor y se explican las características del “cerebro feliz”.

http://www.milenio.com/cdb/doc/noticias2011/d4865e47626434092b90f231084e1b99

Video http://youtu.be/wcTMuuWAIWU

Transcripción del video:
La risa significa alegría y felicidad en los más diversos pueblos de todas las épocas. Ya Darwin afirmó que los hombres expresan sus emociones de la misma manera.
La capacidad de comunicarse con los gestos es innata y es un lenguaje universal.
0:25 Niños ciegos o sordos de nacimiento que nunca han oído una risa o visto una sonrisa, lo hacen cuando están satisfechos o alegres.
Según los estudios del científico británico Richard Wiseman, los chistes más graciosos y universales son los que utilizan el juego de palabras para crear una situación absurda.
1:39 El sentido del humor requiere una mente ágil y flexible, ya que los procesos de entender el chiste, encontrarlo y reírse se sincronizan muy rápido.
En primer lugar escuchamos o leemos las palabras, inmediatamente nuestros receptores de la vista o el oído envían los datos al cerebro.
En ese momento el hemisferio cerebral izquierdo comienza a ordenar los datos recibidos mientras tratamos de acertar el final lógico de la historia.
Por otra parte, se activa una pequeña área en el hemisferio derecho que nos permitirá imaginarnos la historia desde una perspectiva absurda.
Para entender ese absurdo utilizaremos dos zonas que están implicadas en el  procesamiento del lenguaje.
Estas áreas son fundamentales para entender la coherencia de lo que recibimos al inicio de la historia y detectar después la incongruencia propia del chiste.
Para poder contrastar lo imaginado y el resultado final inesperado necesitamos además utilizar la memoria a corto plazo.
Se trata de una especie de red neuronal que almacena nuestra expectativa lógica de la historia mientras recibimos la información que en un momento concreto hace un giro absurdo rompiendo nuestras expectativas.
Lo lógico e ilógico se encuentran en el tiempo y comprobamos que es absurdo y lo absurdo resulta divertido.

3:07 Nos resulta divertido porque nuestro cerebro dispone de forma natural de la llamada “central anunciadora de errores”, localizada en el zona media posterior de la corteza frontal. Allí las neuronas se activan en cuanto una acción se aparta de lo correcto. Esa capacidad innata en el ser humano de detectar errores siempre tiene recompensa.
Hasta este momento, nuestro cerebro ha detectado el absurdo, pero para que se produzca el sentimiento de diversión y la carcajada, es necesario que se active la zona que procesa los sentimientos en la segunda capa del cerebro.
Como otros muchos estímulos positivos, lo gracioso o absurdo activa un área en la tercera capa del cerebro (área ventral tegmental) que fabrica dopamina, también conocida como hormona de la felicidad.
A continuación, esta hormona estimula el interruptor central del sistema de recompensa (núcleo accumbens). Una vez activado, el interruptor envia señales de felicidad a la corteza prefrontal. Al mismo tiempo, el sistema de recompensa y placer (núcleo faziallis), se encarga de generar la reacción eufórica (corteza promotora).

4:17 Hombres y mujeres procesan la información de forma diferente, comparar qué ocurre en su cerebro ante los mismos chistes permite conocer mejor el componente emotivo del sentido del humor.

Las mujeres activan más dos regiones del cerebro: la de las áreas del lenguaje y la implicada en la memoria a corto plazo.

Las investigaciones de Wiseman concluyen que ellos cuentan más chistes, pero que ellas disfrutan más con el humor. ¿Por qué?
4:48 Las mujeres generan mayor actividad en el interruptor central del sistema de recompensa (Núcleo accumbens) La forma de procesar la información utilizada por el cerebro femenino consigue una mayor integración entre el conocimiento y la emoción, lo que produce una respuesta a lo agradable muy alta.
En cambio, el cerebro masculino, al no integrar tanto el componente emotivo espera recompensa de lo absurdo del chiste, sea divertido o no.
También hay que tener en cuenta que encontrar algo más o menos divertido es muy personal y depende de la intensidad de la emoción provocada.
Además el ejercicio mental favorece el desarrollo de la memoria a corto plazo, de ahí que el sentido del humor aumente si tenemos una inteligencia fluida y creativa.
Se ha demostrado que reír es saludable, ya que produce la aceleración del ritmo cardíaco, y un aumento del aporte de oxígeno al cerebro.
Además ayuda a disminuir el estrés, por lo que las personas con humor tienen un sistema inmunitario más sano, sufren un 40% menos de infartos y viven 4 años y medio más de media.
5:56 Observando el mundo animal, podemos ver que algunos gesticulan de forma parecida a la risa humana, relajándose si han pasado un peligro o mientras juegan, pero ni cuentan chistes, ni se ríen con ellos.
La risa arranca de la parte más antigua del cerebro, la responsable del control de las emociones primitivas como el miedo y la alegría.
En el sistema de señales utilizado por los animales, los sonidos son avisos que significan automáticamente que hay depredadores o que hay alimentos. No son reacciones conscientes, ya que su cerebro carece del potente haz de fibras que posee el cerebro humano que conecta las áreas del lenguaje, permitiéndonos jugar con las palabras, contando y entendiendo los chistes.

Podemos concluir que humor y felicidad son genuinamente humanos y universales.
La felicidad se asocia a llevarse bien con uno mismo y con el entorno.
Para ello importan, sobre todo, el sentido de la vida y las relaciones con los demás.
Si uno puede reírse de los impedimentos para ser feliz es que los puede superar.

Humor y cerebro de mujer

Natalia López Moratalla, catedrática de Bioquímica de la Universidad de Navarra

Arvo.net, 12.10.2010

http://arvo.net/cerebro-humano/humor-y-cerebro-de-mujer/gmx-niv884-con17737.htm

“Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus”, según el conocido título de Gray. Diferencias planetarias al margen, ellos y nosotras convivimos en la Tierra con muchos puntos en común y algunos en franca diferencia. Aprovechando que la alegría cotiza al alza y que hoy celebramos el Día Internacional de la Mujer, el sentido del humor también merece una reflexión. Sí, sí, el humor es algo muy serio. Tanto, que neurocientíficos de la Universidad de Stanford afirman que es necesario el largo viaje entre Marte y Venus para comprobar la diferencia con que ellos y ellas perciben el mundo. Aunque alguien pueda tomarlo a broma, la explicación aparece, tal cual, en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Hombres y mujeres usan de forma distinta el cerebro para percibir y apreciar el humor. En primer lugar, la apreciación del humor supone percibir una incongruencia, para lo que son necesarias varias estructuras de la corteza cerebral, la capa “fría” del cerebro que integra y analiza. Ahí, en las zonas implicadas en el procesamiento del lenguaje, las que participan en la comprensión semántica de lo coherente, no se aprecian diferencias entre sexos. Los gráficos de PNAS muestran cómo se “iluminan” las mismas zonas cuando se les presenta durante seis segundos un chiste dibujado, otro después de pocos segundos, y así sucesivamente. Incluso no hay diferencias en lo que encuentran divertido los hombres y las mujeres. Por tanto, la respuesta al humor presenta características universales.

Ahora bien, las mujeres activan regiones específicas del cerebro en mayor extensión que los varones cuando se les presenta un estímulo humorístico. La estrategia femenina, que tanto desconcierta a los hombres, tiene siempre y para todo un paso adicional por el lado derecho de la capa “caliente” del cerebro. El sentimiento de diversión, o de tedio, o incluso malestar, requiere estructuras subcorticales, de la segunda de las tres capas concéntricas. Es ahí, en el sistema límbico, donde los pensamientos se tiñen del color de la emoción. Y se tiñen con dopamina, que en ellas se fabrica en más o menos cantidad según el grado emotivo y así confiere la correspondiente intensidad humorística a un chiste. Para los hombres no cambia la cantidad de tinte emotivo: basta el conocimiento “a secas”. Pero eso sí, para ambos lo chistoso es gracioso.

Menos tensión y más alegría

Esa misma diferencia de estrategia cerebral, ese paso obligado para el cerebro femenino por el terreno de las emociones, es lo que suele producir el desconcierto mutuo ante la descripción de «¿por dónde se va a tal sitio?». Ella dirá: ve hacia arriba, hasta la tienda de bolsos que hace esquina; y gira a la derecha, hasta llegar a la casa de tejado verde. Él se limitará a medir en metros o kilómetros, hacia el norte o el sur…

Siempre hemos sabido que ellos suelen tener más sentido de la orientación espacial. Gracias a las neurociencias sabemos por qué. Un equipo de investigación en neuroimagen, compuesto por alemanes, canadienses y suizos, estudió qué ocurre en el cerebro de unos y otras mientras realizan una actividad de rotar mentalmente objetos geométricos en tres dimensiones. Sus conclusiones aparecieron en la revista científica Neuropsychologia. Las mujeres utilizan los dos hemisferios para casi todo, mientras que los hombres usan predominantemente uno: el lenguaje a la izquierda y la habilidad visual-espacial a la derecha. En el derecho de la mujer el terreno que emplea para el lenguaje compite con la orientación espacial.

La estrategia masculina es de «construir» manipulando mentalmente el objeto, a fin de reorientarlo en el espacio (lado izquierdo); la femenina es más de «recuerdo y reconocimiento» (el derecho). Para ir hacia Venus él necesita planos interesterales; ella, con un par de detalles de los que conmueven irá y volverá de Venus a Marte sin perderse. Bien comprendida y aplicada en la vida cotidiana, la investigación neurocientífica supone una gran ayuda para armonizar las relaciones personales entre hombres y mujeres. Por extensión, un buen uso de este conocimiento favorece unas relaciones sociales menos tensas: con más alegría y sentido del humor.

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Investigación sobre sonido y vibraciones en la salud

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