A los árboles y pájaros les afecta el ruido

Además de afectar a las aves, el ruido también resulta perjudicial para las plantas, según asegura un estudio difundido en el último número de la revista Proceedings of the Royal Society Biology.

Aves como los arrendajos azules, que entierran semillas en la tierra, se alejan cada vez más de las zonas urbanas, por lo que el número de árboles puede reducirse en esos lugares.

Simultáneamente, otros animales como los ratones ingieren las semillas que no sobreviven a su aparato digestivo, indicaron científicos del Centro Nacional de Síntesis Evolutiva de Carolina del Norte EE UU .

Analizando el impacto del ruido sobre la flora y la fauna en el estado de Nuevo México, un área con cobertura boscosa pero también con pozos de explotación de gas natural, los investigadores llegaron a la conclusión de que en zonas con ruido había más actividad entre los colibríes de barba negra Archilochus Alexandri, que preferían libar en lugares ruidosos debido a que otras aves como los arrendajos azules, que atacan sus nidos, los evitan.

En una segunda parte del estudio, los expertos dispersaron semillas de pino en áreas con contaminación acústica y otras sin ese problema, y colocaron en ambas cámaras para filmar los animales que las buscan. De esa forma descubrieron que ni los arrendajos azules ni las urracas azules se acercaban donde había demasiado ruido.

El número de semillas germinadas resultó menor en áreas donde abunda la contaminación acústica, un problema que podría estar sucediendo desde hace años y que afecta no solo a las plantas sino a cientos de especies que dependen de los árboles para sobrevivir, según advierten los autores.

vía A los árboles también les perjudica el ruido.

Una Universidad de Colorado muestra una fuerte evidencia de que la contaminación acústica influye negativamente en las poblaciones de aves mediante la reducción de la diversidad de especies y el éxito reproductivo de las aves en áreas ruidosas.

El estudio, publicado el 23 de junio en la revista Current Biology, es el primero en indicar que al menos algunas especies de aves optan por las zonas ruidosas más que las tranquilas, tal vez a causa de sus tonos, la reducción de los depredadores y la competencia reducida de otras aves cantoras que prefieren ambientes tranquilos.

El estudio (de tres años) compara los hábitos de nidificación de aves en torno a un proveedor de gas natural de Colorado, con las aves que anidan en las cercanías, en sitios boscosos más tranquilos.

El estudio reporta que 32 especies diferentes anidan en las zonas tranquilas, mientras que sólo 21 especies anidaron en las áreas ruidosas. Además, sólo tres especies de aves anidan exclusivamente en los lugares ruidosos, mientras que 14 especies de aves anidan sólo en los sitios tranquilos.

Uno de los factores en la preferencia por ambientes más ruidosos es que algunas aves trinan con una frecuencia más aguda que el “ruido” de los compresores industriales, lo que puede permitir que se comuniquen por encima del ruido. Otro factor es que el ruido frena el número de depredadores en el área, ya que el estudio mostró que las aves que anidan en zonas tranquilas estaban sujetas a tasas más altas de depredación.

El noventa y dos por ciento de colibríes de barba negra y el 94 por ciento de pinzones anidaron en sitios cercanos a los compresores ruidosos. Las dos especies representan el 31 por ciento de los nidos en los sitios ruidosos, pero menos del 3 por ciento en los sitios tranquilos.

Pinzones y colibríes de barba negra producen vocalizaciones acústicas a frecuencias más altas que las generadas por los compresores, lo que puede permitir que se comuniquen por encima del “ruido industrial” y, posteriormente, allí anidan.

El mayor éxito de anidación en sitios ruidosos de pinzones, colibríes de barba negra y de otras especies, se debió a los niveles más bajos de la depredación por parte de los arrendajos –  que prefieren los bosques silenciosos.

Los arrendajos, son conocidos por aprovecharse de huevos y crías de aves cantoras. Juegan un papel clave en la ecología del bosque y son un 32 por ciento más comunes en las zonas tranquilas.

El estudio indicó que las aves intolerantes al ruido que anidan en zonas tranquilas están sujetas a una mayor tasa de depredación de nidos que las de zonas ruidosas. Las aves del bosque que prefieren las zonas ruidosas, incluso pueden utilizar el clamor de la civilización como señales para anidar, ya que el ruido podría indicar una reducción en los depredadores potenciales.

Fuente: http://blog.newenglandbirdhouse.com/backyard-birding/some-birds-like-it-loud/

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